Este soneto lo escribe Quevedo a su ''amigo'' Góngora que tenia una nariz al parecer pronunciada. Entre los dos había mucho pique y Quevedo le dedica este soneto que dice asi:
Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;
Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;
Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.
Hoy es
19 mayo 2008
A un hombre de gran nariz
Etiquetas:
Poesias
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Resto del día
El reloj...
0 comentarios:
Publicar un comentario